Guía

El reloj, la siesta y la sobremesa

Creci tratando el reloj como una forma de respeto. Si deciamos las siete, yo apuntaba a las siete. En Buenos Aires aprendí que hay otra cortesía, igual de moral para quien la practica: no cortar al otro, no correr la sobremesa, no convertir cada encuentro en una ranura de calendario.

Ninguna de las dos éticas es universal, ni siquiera dentro de su país. Un tren en el noreste de EE. UU. no se vive igual que una tarde de domingo en Texas. Un trámite en CABA no se vive igual que una siesta en el noroeste argentino.

Lo que me pasó a mí

Al principio juzgué. Lo conté en el video sobre las dos mujeres y los sándwiches: creí que estaban perdiendo el tiempo. Después se me apagó el Apple Watch en un cajón. Las dos escenas estan narradas en esta historia.

Como leer el reloj del otro

Si vas a trabajar con gente de EE. UU., preguntá el horario y cumplilo, o avisa. Si compartis una mesa argentina, preguntate si tu apuro esta sirviendo a alguien o solo a tu costumbre. El conflicto casi nunca es el minutero: es el significado que cada uno le carga.