¿Quién estaba perdiendo el tiempo?
El video largo empieza una mañana, en una confitería de Buenos Aires: dos mujeres tardaron bastante en elegir unos sándwiches y yo, como estadounidense, las juzgué por «perder el tiempo». Esa escena es el punto de partida que declara la descripción, y desde ahí se abre una pregunta más amplia sobre el reloj, la agenda y lo que una cultura considera una vida bien usada.
Hay un short hermano, Tal vez el problema no es que nos falte tiempo, que lo dice más breve: a lo mejor estamos tan obsesionados con ahorrar minutos que se nos olvida vivirlos. En la Argentina, un café puede durar una hora. En otro short más antiguo, Argentina me sacó del reloj, cuento que vi el Apple Watch apagado en un cajón y caí en la cuenta de que no lo usaba desde agosto: había crecido en un país donde se miden los pasos, el sueño y casi todo lo demás.
No estoy arrojando el reloj a la basura. Estoy admitiendo que el juicio con el que llegué —«están perdiendo el tiempo»— decía más de mí que de esas dos mujeres. Si querés el arco completo, mirá primero el video largo y después los shorts.
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