El país se siente, también sin la bandera
El título del short, con ese «realize» en inglés en medio de una frase en castellano, ya dice algo de mí: todavía mezclo los dos idiomas cuando me emociono. La descripción cuenta que, en el Monumento Nacional a la Bandera de Rosario, sentí que el país no necesitaba su bandera para que supieras que estabas en la Argentina.
No voy a inventar un diario de viaje ni una guía turística de Rosario. El monumento existe, está a orillas del Paraná, y es el lugar donde mucha gente va a pensar el país en voz baja. Lo que me pasó a mí fue una evidencia sensible: la argentinidad no estaba solo en la piedra y el mármol, estaba en cómo se hablaba, cómo se esperaba, cómo se estaba juntos.
Si querés comparar Santa Fe —la provincia de Rosario— con un estado de EE. UU., el mapa y las guías de este blog sirven para eso. Y si lo que te interesa es la bandera como símbolo, el 9 de julio de 1816 y Belgrano están en la ficha de Tucumán y de Santa Fe.
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Me escribo cuando sale una historia nueva sobre la cultura argentina y la vida entre Argentina y Estados Unidos. Sin ruido: solo cuando hay algo para leer.
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