El asado no es barbecue, y la barbecue no es asado
El asado y el barbecue se parecen lo suficiente como para confundirse y se diferencian lo suficiente como para pelearse en una sobremesa. Los dos adoran el fuego, la carne y la espera. No son el mismo rito.
Yo crecí en Texas, donde el barbecue --sobre todo el brisket-- es un orgullo estatal. Después me senté a mesas argentinas y tuve que admitir, en un video y en un ensayo, que el asado me gano. No porque la carne texana no sea excelente: porque el asado, tal como lo vivi, es una ceremonia de cuidado. La historia personal esta en Soy texano y lo admito. Esta página es el marco.
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Me escribo cuando sale una historia nueva sobre la cultura argentina y la vida entre Argentina y Estados Unidos. Sin ruido: solo cuando hay algo para leer.
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El fuego y el tiempo
El barbecue texano de pecho se cocina bajo y lento, con humo y un reloj interno que no se discute. El asado argentino, en las mesas que yo conocí, también pide paciencia, pero la paciencia esta puesta en la rueda: quien atiende el fuego, quien sirve, quien se queda.
La parrilla y la comunidad
En Texas hay restaurantes-templo y concursos serios. En la Argentina hay parrillas famosas, si, pero también hay un asado de domingo que no se puede comprar. Después de una ruptura, gente que apenas me conocia me invitó a asar. Eso, para mi, no fue gastronomía: fue hospitalidad.
Si querés cocinar el puente
En las recetas interactivas hay un brisket a la texana adaptado a lo que se consigue acá, y una nota sobre qué corte es el brisket en la Argentina. El chili texano, el pulled pork y el cornbread también viven ahí. Ninguna de esas recetas pretende reemplazar un asado: pretenden traducir una orilla a la otra.