Llegué diciendo «chau» y no quiero decir adiós
Argentinos, basta de ser tan tiernos. 🥹 Hay gestos que para ustedes son de lo más normales, pero que para un estadounidense como yo dicen muchísimo. Uno de ellos me pasó en un café de Buenos Aires, y desde ese día no lo pude dejar de ver por todos lados.
Un café, un amigo y un "chau" que se me quedó grabado
Cuando recién llegué a Argentina, estaba tomando un café con un amigo acá en Buenos Aires. Nada especial: charla, risas, la cuenta. Cuando nos levantamos para irnos, agarramos nuestras cosas y mi amigo se dio vuelta hacia la gente del café y dijo: "Chau, buenas noches".
Ellos le respondieron, nosotros seguimos caminando, y nada más. Parece una pavada, ¿no? Pero a mí se me quedó grabado.
Lo que en Estados Unidos no hacemos
Después de vivir acá durante dos años, me di cuenta de que estos pequeños gestos dicen muchísimo sobre la cultura argentina. En Estados Unidos, muchas veces terminamos de comer, pagamos y simplemente nos vamos. No es mala educación; es más bien una costumbre de cumplir con lo que vinimos a hacer y seguir con el día.
Acá, en cambio, siento que hay una necesidad de reconocer al otro. De decir "Gracias, chau, que tengas linda noche". Como si esa persona, aunque haya formado parte de tu vida solamente durante cinco minutos, igual mereciera ser reconocida.
Y eso, para alguien que vino a estudiar y a vivir esta cultura desde adentro, es enorme. Porque habla de una forma de ver a las personas: no como parte del paisaje, sino como alguien que está ahí, con vos, aunque sea por un ratito.
La misma idea, una y otra vez
Desde aquella primera vez, empecé a notar esa misma idea en todos lados:
- En un cumpleaños, cuando todo un restaurante le canta a un desconocido.
- En un casting, cuando competidores se ayudan entre sí en vez de verse como rivales.
- Cuando me desmayé en un gimnasio y un grupo entero de personas se quedó a cuidarme.
- En el mate que pasa de mano en mano, y en la sobremesa que nadie quiere terminar.
Todo eso tiene algo en común: esa costumbre tan argentina de hacer sentir al otro que forma parte. Que no es invisible. Que importa.
Ahora el que se da vuelta soy yo
Y me di cuenta de algo más: yo también adopté esa costumbre. Ahora, cuando salgo de un café, me doy vuelta y digo "Chau, gracias, buenas noches". Es un gesto mínimo, pero para mí dice muchísimo sobre la forma en que los argentinos se relacionan con los demás, y sobre quién me estoy convirtiendo yo viviendo acá.
Creo que eso es lo lindo de vivir en otra cultura: no solo la observás, también te va cambiando. Y algunas de las lecciones más grandes llegan en las palabras más cortas.
Llegué diciendo "chau"... y no quiero decir adiós
Llegué a Argentina aprendiendo a decir "chau" como ustedes. Pero después de todo lo que viví acá, de toda la gente que conocí y de todo el cariño que recibí, ahora, de verdad, nunca quiero decir "adiós".
Porque "chau" es liviano, es cálido, es un "nos vemos" disfrazado. "Adiós" suena a final. Y con Argentina, no quiero ningún final.
Ahora te pregunto a vos
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